Posted 1 year ago
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Recuerdo la primera vez que leí el término, en la novela “El símbolo perdido” del afamado escritor estadounidense Dan Brown, no sabía de qué me estaba hablando. La primera idea atravesando mi mente en aquel momento era la imposibilidad de combinar los términos ciencia y ética, pensé en noética como la negación a la ética entonces, según mis escasos conocimientos sobre el tema se hizo posible una relación entre aquellas dos palabras:
Si la ciencia se queda sin ética, quiere decir que nadie se preocupará por ejemplo de las implicaciones sociales de clonar humanos, imposible pero bueno es ficción.
Minutos más tarde tenía al buscador más utilizado del mundo, rastreando información en internet sobre la ciencia noética. Grande fue mi sorpresa al toparme con la página oficial del Instituto de Ciencias Noéticas de España y Estados Unidos. No podía creer que se tratara de algo real, pero al parecer no era la única persona en el mundo con la misma curiosidad.
“A raíz de que estoy leyendo el último libro de Dan Brown: “El símbolo perdido”, quise indagar un poquito más sobre Noética, esta ¿ciencia? o ¿filosofía? Como sea, esta “corriente Noética” que con su libro, Brown ha catapultado a la fama, aún no ha logrado que la encasillen.” Dice en un sitio web conocido como el Blog de Mónica.
Continué leyendo información acerca del tema, descubriendo el significado de la palabra noética.
“En filosofía el Término Noética se refiere a todo lo que tiene que ver con el pensamiento especialmente, el objetivo e inteligible, se le asocia con Aristóteles, cuya noética sería su doctrina de la inteligencia”. Menciona el blog oficial del Instituto de Ciencias Noéticas de España, y continua “El Instituto de Ciencias Noéticas, nace con la intención de aglutinar todos los conocimientos que existen sobre las diversas filosofías y teorías que versan sobre el concepto de lo mental, su único fin es entender en profundidad el funcionamiento de la mente humana, respetando todos los puntos de vista que sean serios y rigurosos aunque por su naturaleza no puedan ser sometidos al método científico, esto no tiene por que ser motivo de exclusión siempre que acontezcan de un riguroso y serio contenido teórico y pragmático, ya que el fin último es ayudar a entender la verdad sin el tabú de los prejuicios de la ciencia moderna”.
Uno de los experimentos realizados en este campo, consistió en un vaso de agua en proceso de congelación y un grupo de personas se sienta a su alrededor concentrándose en el agua mientras tienen pensamientos bonitos y puros. El agua se congela en una estructura cristalina hermosa. Luego, se toma otro vaso de agua con el mismo tipo de agua, el mismo vaso, la misma gente y se concentran en pensamientos oscuros y violentos, entonces el agua se congela en una estructura cristalina no tan atractiva. Dicho experimento es descrito en la novela, pero Dan Brown afirma la veracidad del resultado obtenido en una entrevista realizada por la periodista Anna Giralt.
Tras leer este ejemplo, me di cuenta de cómo la ciencia noética de alguna manera formaba parte de mi vida cotidiana al escuchar decir a mi abuela “Deja de estar viendo como cocino porque no saldrá bueno”, nunca pensé que dicha afirmación fuera a tener algún tipo de bases científicas. Después de ese día, cada vez que me dedicó a cocinar me aseguró de estar sola, no vaya a ser que por alguna mirada con pensamientos “oscuros y violentos” se arruinen mis platillos.
La ciencia noética, desde mi muy particular punto de vista, será capaz de descubrir las bases científicas del conocimiento al que las primeras civilizaciones catalogaban de “magia”. Si puede demostrar el poder físico de los pensamientos, la vida después de la muerte o la existencia del alma, se creará una verdadera revolución en el mundo. Pero tal como lo afirma el antagonista de la novela de Brown, no todas las personas están preparadas para conocer dicha información, pues podrían utilizarla de maneras que afecten negativamente a la humanidad.
Finalizo este trabajo con una de mis frases favoritas de “El símbolo perdido” escrita por Manly P. Hall:
Si el infinito no hubiera deseado que el hombre fuera sabio, no le habría otorgado la facultad de conocer.
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