Posted 2 years ago
Comments
Vas un día con prisa a la escuela, el paisaje urbano se ha vuelto una pintura antes tus ojos, cada vez que lo observas es el mismo semáforo y el mismo voceador con periódicos en la mano, de nuevo maldices al auto delante de ti por no avanzar y es en ese momento cuando lo vislumbras por la venta: con paso decidido pero sin prisa avanza por la acera del lado derecho un espécimen masculino con un libro entre las manos, la vista enmarcada por anteojos puesta sobre las letras y el asfalto.
Vuelves a maldecir a un auto, pero ahora es al de atrás por presionarte para avanzar, tienes que hacerlo a pesar de que no sea tu voluntad, el libro que colgaba en las manos del bello lector urbano sale poco a poco de tu campo de visión. Por el retrovisor puedes ver como se aleja, abandona la pintura de tu paisaje urbano con la facilidad que entró en ella.
Solo queda el recuerdo del breve momento en que lo observaste caminar, un recuerdo que son el paso del tiempo de tu memoria se borrara… y el lector urbano desaparecerá, para siempre.
: